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Camélidos sudamericanos: una oportunidad para el mundo andino

  • Foto del escritor: Comunicaciones
    Comunicaciones
  • 11 dic 2025
  • 5 Min. de lectura

Actualizado: 23 ene

Por Carlos Herz.


Carlos Herz, integrante de Entornos por el Buen Vivir, comparte una reflexión sobre la trascendencia histórica y cultural de las comunidades altoandinas, protectoras y criadoras de los camélidos sudamericanos, así como sobre su situación actual, producto del abandono de Estado, señalando algunas grandes acciones que contribuyen a revitalizar ese postergado sector andino, entre ellas la promoción de su reconocimiento como patrimonio natural y cultural mundial.


“El soporte (subsidio) innecesario del Estado a grandes sectores económicos agroexportadores contrasta con el casi inexistente soporte a la economía que históricamente ha resistido contribuyendo con garantizar buena parte de la fuente alimenticia de la población”


La crianza y conservación de los camélidos sudamericanos constituye una práctica cultural ancestral de miles de familias campesinas, quienes en los últimos cinco siglos han preservado y manejado este recurso genético nativo en sistemas ecológicos altoandinos, en condiciones sociales, económicas y climáticas adversas, pero con una enorme capacidad de resistencia y adaptación sociocultural. Comunidades de mujeres y hombres rurales hicieron posible que la crianza y conservación de los camélidos sudamericanos constituyan una herencia cultural transmitida y mantenida hasta la actualidad, a pesar del escaso reconocimiento y soporte de los sucesivos gobiernos. 


“Esta crianza y conservación del ganado camélido, como señala UNESCO, forma parte de la sabiduría local, en tanto expresión de creatividad humana y de diversidad cultural, es decir, forma parte del patrimonio cultural de la nación.”


Asimismo, los camélidos sudamericanos constituyen parte de la riqueza natural y genética del país y de la región andina, considerados especies de fauna nativa, algunas domesticadas ancestralmente (alpacas y llamas) y otras conservadas y aprovechadas de manera silvestre (vicuñas y guanacos). Los camélidos son bienes y dones naturales que históricamente han generado medios de vida a las poblaciones rurales que las han protegido, así como poseen un importante valor científico, económico, estético y cultural. La ausencia de un adecuado soporte por parte de los gobiernos para el manejo y aprovechamiento de este ganado demuestra cuán poco se ha valorado esta manifestación de biodiversidad y su importancia como un legado natural del país. La situación de especie amenazada de extinción de la vicuña, hasta hace pocos años y los exiguos precios que se paga a las familias alpaqueras por la venta de su fina fibra, son claros ejemplos de esa desidia histórica.


Ganando perspectiva


Sin embargo, el escenario altoandino de los camélidos sudamericanos no se reduce a animales y su crianza, sino que se sumerge en una gama de relaciones humanas, intercambiando saberes, experiencias, productos y técnicas de manejo, que nos conducen a un análisis que no culmina en el apoyo a las familias campesinas ganaderas o a recuperar los ecosistemas altoandinos deteriorados. Presenta una serie de realidades y experiencias que deberían ser vistas desde un enfoque de gobernanza de estos territorios que poseen historias, culturas y biodiversidad como potencialidades cuya gestión sostenida y diversificada debiera expresarse en políticas, planes, acuerdos y compromisos entre los diversos actores que forman parte de esta realidad. 


Las comunidades campesinas altoandinas del sur del Perú dedicadas al manejo de camélidos sudamericanos, particularmente alpacas, configuran sociedades en pisos altitudinales encima de 3200 m s. n. m. que históricamente, al menos desde la Colonia, se especializaron ecológica, social, económica y culturalmente en la actividad productiva ganadera de camélidos. Lo resaltante de estas actividades es que se han desarrollado en escenarios de complejidad en una suerte de variados procesos de resistencia cultural, resiliencia y adaptación de estas comunidades enfrentando situaciones adversas en condiciones de inequidad y desigualdad como parte del modelo colonialista, persistente aun durante la República.


“Lo concreto en los actuales momentos es que se vive la continuidad de la ausencia de políticas que revitalicen la economía campesina familiar en la que se ubica a las familias ganaderas altoandinas.” 


Inequidad que persiste


El soporte (subsidio) innecesario del Estado a grandes sectores económicos agroexportadores contrasta con el casi inexistente soporte a la economía que históricamente ha resistido contribuyendo con garantizar buena parte de la fuente alimenticia de la población. En el caso de las familias principalmente alpaqueras continúan como el último eslabón en la cadena de valor de la preciada fibra de alpaca que termina en grandes mercados internacionales. 

A esta realidad de injusticia se añade situaciones adversas como el creciente deterioro de los ecosistemas altoandinos, fuente de alimentación del ganado, con lo cual se reducen las condiciones para lograr los necesarios medios de vida de estas comunidades campesinas pecuarias. Los proyectos que han acompañado para encarar esta realidad no han podido hacer frente a la traba estructural de un Estado muy ausente y a la inequidad en la distribución de los beneficios de la producción de fibra, tanto de alpaca y también de vicuña, en menos medida. Lo real es que las nuevas acciones de resiliencia campesina se enfocan en las actividades de minería artesanal informal con consecuencias diversas, que en todo caso que aún no afectan la continuidad de la crianza y producción ganadera. El futuro es expectante.”


Recomendaciones en un contexto de incertidumbre


Desde ese contexto nada favorable corresponde hacer esfuerzos que de alguna manera contribuyan a crear condiciones para una nueva gobernanza desde la gestión de los camélidos sudamericanos. Se comparten algunas reflexiones:


  • Hacer visible la problemática de los camélidos sudamericanos y de las familias ganaderas en particular en los efectos del cambio climático sobre los ecosistemas altoandinos, así como en la demanda de precios justos para el productor local en la cadena de valor de la fibra de alpaca y vicuña (comercio justo).

  • Generar mecanismos para el fortalecimiento de las capacidades organizacionales y de liderazgos comunales desde una mirada de gobernanza territorial y para lograr el protagonismo necesario para las negociaciones y la incidencia en políticas que mejoren la calidad de vida de las familias ganaderas.

  • Elaborar una propuesta de gestión del territorio altoandino considerando el contexto de presencia de la minería, y los efectos que ésta tiene sobre la vida comunal y la dinámica productiva ganadera de camélidos.

  • Fortalecimiento de la gestión municipal de territorios altoandinos con manejo de camélidos sudamericanos, desde una propuesta de gobernanza territorial y de articulación mancomunada.

  • Una iniciativa importante, debiera ser que se declare patrimonio cultural mundial la crianza y conservación de camélidos sudamericanos, como práctica cultural de comunidades altoandinas; así como que se declare patrimonio natural mundial a los camélidos sudamericanos como biodiversidad nativa, y a los ecosistemas altoandinos que los resguardan. Promover esta categoría mundial puede generar una oportunidad para establecer acuerdos y compromisos que faciliten políticas públicas así como mecanismos de soporte financiero, crediticio, científico, sanitario, organizativo, empresarial y tecnológico que se requiere perentoriamente. 




*La opinión expresada es personal al autor y no representa la postura institucional de Entornos por el Buen vivir.

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