Agenda Agraria Regional y Camélidos Sudamericanos
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Por Carlos Herz, integrante de Entornos por el Buen Vivir
"La realidad es que es muy limitado lo que se ha venido haciendo al respecto. La tendencia de las políticas de los gobiernos es al impulso de la agroexportación, en manos de un escaso sector económico de poder que incluso se ve favorecido con subsidios, nuevamente otorgados, aun cuando ya se han beneficiado durante muchos años con el soporte público."
Las autoridades regionales de Apurímac están promoviendo la construcción o actualización de una Agenda Regional Agraria al 2031 como instrumento de planificación y de gestión para el sector agrario en Apurímac. Se señala desde el Gobierno Regional que se espera lograr una propuesta vinculante que sea orientadora para la planificación de proyecto y asignación de recursos.
Desde el sector de los camélidos sudamericanos, frecuentemente relegado en el tratamiento de la problemática agraria, urge visibilizar su realidad, necesidades, demandas y sus particulares derechos en el marco de la agenda regional en discusión.
Un primer aspecto a considerar en la agenda: El contexto de la problemática agraria
La agenda regional agraria no puede estar desligada de contextos que ya vienen afectando la realidad del campo apurimeño. La propia agenda que se elabore debiera llamar la atención sobre esa problemática y contribuir a darle esa mirada de conjunto para buscar soluciones globales desde las acciones locales que se puedan implementar.
En primer lugar, la agenda agraria debe ubicarse dando una mirada a las políticas nacionales y si estas están contribuyendo o no a la revitalización y promoción de la agricultura y economía campesina. La realidad es que es muy limitado lo que se ha venido haciendo al respecto. La tendencia de las políticas de los gobiernos es al impulso de la agroexportación, en manos de un escaso sector económico de poder que incluso se ve favorecido con subsidios, nuevamente otorgados, aun cuando ya se han beneficiado durante muchos años con el soporte público. Mientras tanto, la agricultura campesina que abastece de alimentos a buena parte de la población nacional se encuentra carente de esos sustentos (económicos, asistencia, etc.). La agricultura de países en Europa y USA no se mantendría, por ejemplo, sin los subsidios de sus gobiernos.
En segundo lugar, la realidad agraria está relacionada intrínsecamente con las comunidades campesinas. Hablar de agenda agraria lleva consigo el fortalecimiento y respeto a las comunidades campesinas y la defensa de sus derechos territoriales, culturales y económicos. El punto de partida es la afirmación del rol histórico de las comunidades campesinas en la producción alimentaria, en la protección de los ecosistemas y los recursos naturales, así como en su resistencia cultural frente a las diversas agresiones de los modelos actuales de acumulación, y el reconocimiento a sus organizaciones y liderazgos, particularmente de las mujeres y jóvenes.
En tercer lugar, se debería tomar en cuenta la situación de los ecosistemas agroproductivos, afectados por el creciente deterioro en sus recursos fundamentales: agua y tierra en particular además de su fauna y flora. La degradación de ecosistemas deviene en menor productividad y producción, disminución de alimentos, reducción de ingresos, entre otros. Una política agraria debiera también priorizar el tratamiento de este componente como central. Los efectos de esta realidad regeneran en los actores rurales la búsqueda de otros mecanismos de generación de medios de vida, como forma de resiliencia, y de allí también el incremento de actividades no agrarias, principalmente extractivas (minería), con posibles impactos sobre las formas de vida y el ambiente en los territorios campesinos.
En cuarto lugar, la presencia del cambio climático ya genera efectos sobre la calidad ambiental, principalmente sobre el ciclo del agua, sumándose a la realidad de degradación de los ecosistemas. Las nuevas políticas deben incorporar la lucha contra tales efectos desde estrategias de mitigación y de adaptación según los casos identificados y los alcances que se esperan lograr. Por ejemplo, el retroceso y la reducción de los glaciares va deviniendo paulatinamente en una crisis del agua, en un territorio como Apurímac ya altamente vulnerable al estrés y déficit hídrico contribuyendo a la inseguridad alimentaria y económica.
Finalmente, la realidad agraria deberíamos articularla a una propuesta de gobernanza territorial desde una perspectiva de gestión de cuenca, entendida no solo geográfica, sino cultural, económica, ambiental y políticamente. Es decir, en función de las diversas cuencas desde las cuales se organicen las actividades agrarias y las comunidades campesinas, es perentorio que se vinculen con otros actores y sectores, dialogando y consensuando agendas comunes y que garanticen la valoración y revitalización de la agricultura campesina. Mas aun cuando se trata de la presencia de ciudades intermedias importantes, así como de prácticas económicas y productivas no necesariamente rurales. La relación campo-ciudad, la transformación de los productos agropecuarios, la presencia de actividades extractivas y de otros servicios (como el turismo, la artesanía), deberían ser factores a considerar como condicionantes en la formulación de la agenda agraria regional.
Proponiendo puntos de agenda agraria regional desde la problemática de los camélidos sudamericanos
Los camélidos sudamericanos como sector productivo no solo se refieren al ganado nativo. Involucra comunidades y familias campesinas, ecosistemas altoandinos, relaciones de intercambio. La agenda agraria regional debería en particular resaltar algunos aspectos que permitan revalorar y potenciar la dinámica económica y productiva de los camélidos sudamericanos, así como el protagonismo y reconocimiento de las mujeres y hombres rurales que durante siglos han manejado a estas especies animales y protegido los ecosistemas naturales (pastos y bofedales) que han garantizado sus medios de vida hasta el momento.
Desde esa realidad, se proponen resumidamente los siguientes puntos para la agenda agraria regional.
Para la recuperación y gestión sostenible de los ecosistemas altoandinos
Programa de siembra y cosecha del agua
Que forme parte de un programa regional y que en particular atienda los territorios altoandinos de crianza y manejo de camélidos sudamericanos. Lo específico es un plan de manejo y recuperación de bofedales, como cuerpos de agua y vegetación, vitales para la gestión de las alpacas, así como de promoción de diversas prácticas que permitan la captación de agua y su almacenamiento sostenible, mediante infraestructura que revitalice y potencie el saber local junto con alternativas que la modernidad facilita para estos escenarios altoandinos. Asimismo, este programa constituiría un componente importante en las propuestas de acción frente a los efectos del cambio climático.
Programa de reforestación
Igualmente, como una iniciativa regional e implementado desde los ecosistemas altoandinos, principalmente con especies nativas sin dejar de lado a las especies introducidas y asilvestradas que respondan adecuadamente a las realidades ecológicas locales. Se espera como resultados, entre otros, la creación de microclimas y captación de agua, que se articulen con el programa anterior de siembra y cosecha.
Programa de manejo de praderas y pastizales
Igualmente, siendo un programa regional, puede ser más específico en el caso de los ecosistemas altoandinos, también vinculado a la gestión del agua, e incorporando la siembra extensiva y el manejo de pastizales tanto nativos como otras especies adaptadas que garanticen la alimentación del ganado pecuario.
Para el manejo sostenible del ganado camélido
Programa de asistencia técnica y sanitaria de las alpacas y llamas
Que incluya el acompañamiento técnico, los controles veterinarios, los cuidados sanitarios, la infraestructura de protección animal (cobertizos, mejora de corrales), el manejo del ganado por sexo y edades, entre otros.
Para diversificación animal y mejora genética
Programa de mejoramiento genético y genealógico
Fundamentalmente para las alpacas, con asistencia técnica para el mejoramiento y selección de animales, el seguimiento de registros genealógicos, así como de estímulos de reconocimiento a las buenas prácticas. El propósito es garantizar el aprovechamiento principal de las alpacas con fines de producción de fibra de calidad para el mercado nacional e internacional.
Programa de repoblamiento de llamas
Como una intervención novedosa, en el marco de formas de adaptación al cambio climático, promoviendo las llamas como especie más adaptadas a situaciones ecológicas extremas, con el objetivo del aprovechamiento del animal con fines cárnicos y de uso de la piel para cuero de calidad, igualmente para el mercado nacional e internacional.
Programa de protección y aprovechamiento de vicuñas
En tanto especies silvestres, el manejo de las vicuñas se diferencia de las especies domesticadas (alpacas y llamas), y su gestión se orienta a la asistencia técnica de controles sanitarios, manejo de praderas, vigilancia para su protección, organización de las esquilas (chacco), asesoría e información a las comunidades en la comercialización internacional de la fibra, entre otros.
Para diversificación productiva sostenible
Programa de asistencia para mercado justo de la fibra
Que incluya la asistencia en la selección de la fibra por calidad, tamaño y color, la creación y fortalecimiento de emprendimientos (asociaciones de productores), la reducción de los mecanismos de intermediación, las relaciones más directas con los consumidores para obtener precios más justos, entre otros.
Programa de producción y promoción de la carne
Con asistencia técnica para el manejo del ganado y la garantía de adecuadas condiciones sanitarias, la promoción del consumo de carne para el mercado local y nacional, y como componente de los programas de alimentación popular, técnicas de conservación y de transformación en subproductos procesados, generando mayores beneficios a las comunidades ganaderas.
Programa de transformación artesanal
Con asesoría para generar productos artesanales de la fibra y de la piel, para el mercado local y nacional. Asimismo, para las curtiembres de pieles para cueros en la fabricación más elaborada de productos (carteras, casacas), para mercados de consumo tanto selectivo como, masivo, nacional e internacional.
Para el fortalecimiento organizacional campesino
Programa de acompañamiento organizacional pecuario
Con participación tanto pública, como de ONGs, universidades y otros sectores para facilitar diversos procesos organizacionales tanto comunales como asociativos que promuevan la crianza selectiva de alpacas, la comercialización de la fibra, la producción de carne, la elaboración y venta de artesanías, entre otros, fortaleciendo iniciativas tanto distritales, como provinciales y a nivel regional, en el marco de la construcción de la agenda agraria regional y de la gobernanza territorial.

*La opinión expresada es personal al autor y no representa la postura institucional de Entornos por el Buen vivir.


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